Tiempo

Los románticos dicen que los besos paran el tiempo. El mundo, reducido a un segundo interminable. La vida, protagonista del instante más bello. Los labios, de calor henchidos, buscan sombra mutua. Será verdad que son los besos lo único respetable para el tiempo. O quizás sea el tiempo el que juega caprichosamente con los besos, congelándolos por puro placer. No soy yo la que puede emitir un juicio correcto, aunque sé que los románticos se equivocan. El tiempo no es buen compañero. Pasa inquebrantablemente uniendo al bueno y al malo en un mismo destino. Al cabo, es el tiempo y nadie más quien vence a la vida en cualquier combate librado. El alma de los relojes no se detiene jamás, su trabajo no cesa, la tarea no termina. Los besos son sólo una concesión del tiempo para hacer creer a los humanos dueños de su destino. La realidad es que el tiempo no para, porque parar simbolizaría una debilidad inasumible para el tiempo, que tanto se ha pavoneado de su fortaleza ante mis ojos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s