Algo que se trata de construir

Paradójicamente, Marx, quien mis que ningún otro teórico ha ejercido el efecto de teoría (efecto propiamente político consistente en hacer ver lo que es pero que no existe completamente mientras no sea conocido y reconocido), ha omitido inscribir este efecto de su teoría… No se pasa de la clase-sobre-el-papel a la clase «real» más que al precio de un trabajo político de movilización: la clase «real», suponiendo que haya existido «realmente» alguna vez, tan sólo es la clase realizada, es decir, movilizada, desenlace de la lucha de clasificacioneslucha propiamente simbólica, que se articula con el sentido del mundo social, con la manera de construirlo en la percepción y en la realidad, y con los principios de visión y de división que deben serle aplicados, es decir, con la existencia misma de las clases.
La existencia de las clases, cada uno lo sabe por experiencia, es una coyuntura de luchas. Y ese hecho constituye sin duda el obstáculo mayor para un conocimiento científico del mundo social y para la resolución (porque hay una…) del problema de las clases sociales. Negar la existencia de las clases, como la tradición conservadora se ha empeñado en hacer en nombre de argumentos,no todos absurdos, y que la investigación de buena fe encuentra en su camino, es en último análisis negar la existencia de las diferencias y los principios de diferenciación. Es lo que hacen, de manera muy paradójica, ya que ellos conservan el término de clase, aquellos que pretenden que hoy día las sociedades norteamericana, japonesa o incluso la francesa, no son mis que una enorme “clase media” (yo he visto que, según una encuesta, 80% de Los japonesedicen pertenecer a las “clases medias”). Posición evidentemente insostenible. Todo mi trabajo muestra que en un país en el que se dice también que se ha homogeneizado, que se ha democratizado, etc., la diferencia está por todos lados. Ye n Estados Unidos hoy día, en parte bajo la influencia de trabajos como los míos, no pasa un día sin que una nueva investigación aparezca mostrando la diversidad allí donde se quiere ver la homogeneidad, el conflicto donde se quisiera ver el consenso, la reproducción y la conservación donde se quiere ver la movilidad. Así pues, la diferencia existe, y persiste. Pero, ¿quiere esto decir que hay que aceptar o afirmar la existencia de las clases? No, las clases sociales no existen (aun cuando el trabajo político fraguado por la teoría de Marx haya podido contribuir, en ciertos casos, a hacerlas existir a través de instancias de movilización y de mandatarios). Lo que existe es un espacio social, un espacio de diferencias en el cual las clases existen de algún modo en estado virtual, no como algo dado, sino como algo que se trata de construir.
Pierre Bourdieu, Espacio social y espacio simbólico, 1989.
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