El estudiante aún está contento de ser estudiante

Esclavo estoico, el estudiante se cree más libre cuantas más cadenas lo atan. Como su nueva familia, la universidad, se cree el ser social más “autónomo”, cuando en realidad es un producto directo de los dos sistemas más potentes de autoridad social: la familia y el Estado. Es su hijo ordenado y agradecido. Siguiendo la misma lógica del niño sumiso, participa de todos los valores y mistificaciones del sistema y los concentra en él. Lo que eran ilusiones impuestas a los empleados se convierte en ideología interiorizada y transportada por la masa de futuros pequeños cuadros.

Cosechando un poco de prestigio en migajas de la Universidad, el estudiante aún está contento de ser estudiante. Demasiado tarde. La enseñanza mecánica y especializada que recibe es tan profundamente degradada (en relación con el antiguo nivel de la cultura general burguesa) como su propio nivel intelectual en el momento en el que accede a él, por el mero hecho de que la realidad que domina todo esto, el sistema económico, reclama una fabricación masiva de estudiantes incultos e incapaces de pensar. Que la Universidad se haya convertido en una organización —institucional— de la ignorancia, que la “halta cultura” se disuelva al ritmo de la producción en serie de profesores, que todos estos profesores sean estúpidos —cuya mayoría provocaría el alboroto en cualquier público de instituto— el estudiante lo ignora y continúa escuchando respetuosamente a sus maestros, con la voluntad de perder todo espíritu crítico a fin de comulgar mejor en la ilusión mística de convertirse en un “estudiante”, alguien que se ocupa seriamente de aprender un saber serio, con la esperanza de que se le confiarán las últimas verdades. Es una menopausia del espíritu. Todo lo que pasa hoy en los anfiteatros de las escuelas y de las facultades será condenado en la futura sociedad revolucionaria como ruido socialmente nocivo.

Fragmentos de «Sobre la miseria en el medio estudiantil considerada bajo sus aspectos económico, político, psicológico, sexual y particularmente intelectual, y sobre algunos medios para remediarlo», Internationale Situationniste, 1967.

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