Una reacción conservadora que aportó un progreso histórico

Como italiano, Gramsci se sentía inclinado a comparar el Renacimiento y la Reforma, el nuevo despertar de la cultura clásica y el supremo florecimiento de las artes que su país había visto, y la racionalización de la teología y la formidable regeneración de la religión que le faltó. Desde el punto de vista intelectual y estético, el Renacimiento se podía juzgar obviamente muy superior a la Reforma que lo siguió y que bien mirada, en muchos aspectos vio una regresión al más crudo filisteísmo y al oscurantismo bíblico. Pero la Reforma fue, en ese sentido, una reacción conservadora que aportó un progreso histórico; pues el Renacimiento había sido esencialmente un asunto de élites, restringido a unas minorías privilegiadas incluso entre las personas cultas, mientras que la Reforma fue un levantamiento de masas que transformó la actitud mental de la gente de a pie de media Europa. Pero en el paso de lo uno a lo otro estaba la condición de la Ilustración. El extraordinario refinamiento de la cultura del Renacimiento, limitado a los de arriba, debía vulgarizarse y simplificarse si su ruptura con el mundo medieval había de transmitirse como impulso racional a los de abajo. La reforma de la religión era esa adulteración necesaria, el paso del avance intelectual por la prueba de la popularización, para hallar unos cimientos sociales más amplios y por ende finalmente más fuertes y más libres.

Las reservas empíricas suscitadas por el análisis de Gramsci no deben preocuparnos aquí. Lo pertinente es la figura del proceso que describe. ¿Acaso la relación entre la modernidad y la posmodernidad, vista históricamente, no es algo muy próximo a eso? El paso de la una a la otra, en cuanto sistemas culturales, aparece marcado por una combinación análoga de la difusión y el desleimiento. La «plebeyización» significa, en este sentido, una vasta ampliación de la base social de la cultura moderna, pero en el mismo acto también una enorme disminución de su sustancia crítica, que produce la insulsa pócima posmoderna. Una vez más se ha trocado la cualidad por la cantidad, en un proceso que se puede ver alternativamente como una saludable emancipación de las restricciones de clase o como una funesta contracción de las energías inventivas. Ciertamente, el fenómeno de la vulgarización cultural, cuyas ambigüedades llamaron la atención a Gramsci, se está manifestando por todo el globo. El turismo de masas, la mayor industria del espectáculo, se puede considerar su monumento, con su imponente mezcla de descanso y saqueo. Pero aquí la analogía plantea una pregunta. En los tiempos de la Reforma, el vehículo del descenso a la vida popular era la religión: las Iglesias protestantes aseguraban el paso de la cultura posmedieval a un mundo más democrático y más laico. Hoy en día, el vehículo es el mercado. ¿Son los bancos y las grandes empresas candidatos plausibles al mismo papel histórico?

Basta con proseguir un poco la comparación para ver sus límites. La Reforma fue en muchos aspectos un descenso social de alturas culturales previamente alcanzadas: no se volvió a ver nada comparable a Maquiavelo o a Miguel Ángel, a Montaigne o a Shakespeare. Pero fue también, desde luego, un movimiento político de energías convulsas que desencadenó guerras civiles y otras, migraciones y revoluciones en la mayor parte de Europa. La dinámica protestante era ideológica; estaba impulsada por un conjunto de creencias fervorosamente comprometidas con la conciencia individual, rebelde a la autoridad tradicional, devoto de lo literal y enemigo de lo icónico. Era una actitud que produjo sus propios pensadores radicales, primero teológicos, luego más abierta y directamente políticos: el descenso que va de Melanchton y Calvino hasta Winstanley y Locke. Aquí estaba para Gramsci el papel progresivo de la Reforma que abrió el camino a la época de la Ilustración y a la Revolución Francesa. Fue una insurrección contra el orden ideológico premoderno de la Iglesia universal.

Perry Anderson, Los orígenes del posmodernismo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s