Rima XV

Cendal flotante de leve bruma,
rizada cinta de blanca espuma,
rumor sonoro
de arpa de oro,
beso del aura, onda de luz,
eso eres tú. 
Tú, sombra aérea que cuantas veces
voy a tocarte, te desvaneces
como la llama, como el sonido,
como la niebla, como un gemido
del lago azul. 
En mar sin playas onda sonante,
en el vacío cometa errante,
largo lamento. Eso soy yo. 
¡Yo, que a tus ojos, en mi agonía
los ojos vuelvo de noche y día
yo, que incansable como demente
tras una sombra, tras la hija ardiente
de una visión!

 Gustavo Adolfo Becquer
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Retruécano

Por muchos poemas que el ser humano intente esbozar sobre el amor, no puede ni de lejos transmitirlo, ni describirlo, ni acariciarlo con palabras, el arma más potente que poseemos.
Y cuanto más tiempo pasa, más me convenzo y más rabia me carcome el interior, y más maldigo las complejidades y los miedos, y más lo doy todo por perdido. Así es como entro a dar vueltas y, mareada de amor pero sin cura, caigo, que está permitido, y me levanto, que es obligatorio aunque crea que me faltan las fuerzas.
Soy una yonki del amor y éste, un síntoma de mi mono.

Si usted es una verdadera feminista…

Este fue un pequeño articulillo que escribí hace un tiempo
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Si usted es una verdadera feminista, coincidirá conmigo en la declaración de principios de las mujeres que citaré a continuación y coincidirá también en considerarlas valiosísimos ejemplos de la lucha por la liberación de la mujer. Si es usted una verdadera feminista, debería sentir admiración ante Alexandra Kollontái, Clara Zetkin y Ángela Davis.
Si es usted una verdadera feminista conocerá sus carreras y, con asombro y cierto cosquilleo en el estómago, alabará esa rotunda dedicación y entrega. Probablemente, y, dejando de lado mis principios ideológicos, el movimiento feminista despreció en cierta medida el trabajo de éstas mujeres por ser ellas bolcheviques, rojas, comunistas. Fueron obviadas, censuradas y olvidadas por el resto de mujeres y hombres que también luchaban por lo mismo, o eso decían. Y, sin embargo, sus tesis son las más avanzadas, libertarias y solidarias, rotundas al máximo.
Sus planteamientos son verdaderamente brillantes, analíticos y críticos con una sociedad que las consideraba anacrónicas de futuro. El trabajo de estas mujeres es una joya humana, rechazada en muchos casos porque su óptica del feminismo era otra, hermanada también con el movimiento obrero y estudiantil y considerándolo como un todo que desembocaría con la abolición de las clases sociales, permitiendo así la completa liberación de la mujer en todos los ámbitos.
 Pero, si es usted una verdadera feminista, no dudará un segundo en defenderlas y salvarlas de más insultos preguntando quién, qué mujer u hombre de cualquier época, tiene un ideario tan avanzado como Kollontái en educación sexual o maternidad. Con furia, cansada ya del mismo discursito burgués y pacificador inútil, argumentará que el desarrollo de Zetkin con la mujer trabajadora no tiene rival. Expresará, con un tono de orgullo y nostalgia, su fascinación por el arduo trabajo de Davis con la mujer negra y afroamericana.
Si es usted una verdadera feminista, al margen de disputas políticas sobre la ideología que más dolor ha infringido a este sistema patriarcal, pondrá sobre la mesa, tenaz y fuerte, la inmensa estima y agradecimiento que les tiene. Y si no es así, usted habrá sentido un hastío infinito al leer esta perorata que juzga oportunista; pero yo le diré: en ese caso, usted no es una verdadera feminista.

La ignorancia

Con el Ask.fm que me acabo de hacer, constato una vez más la lamentable fuerza de la ignorancia, del desconocimiento y de la nebulosa ideológica de la gente.
Muchas veces, la mayoría, ésta es producto del continuo ataque al que nos vemos expuestos, que intentan atontarnos despiadadamente y que permanezcamos calladitos y ciegos ante semejante barbarie.
Mi arma es un libro y mi mejor ataque está dentro de él.

“Un pueblo que no sabe leer ni escribir, es un pueblo fácil de engañar”.

Ernesto “Ché” Guevara.

¿Tú qué quieres que te den? ¿Yo? Lo que me deben, el mundo…

El descubrimiento es toda una emoción indescriptible. Y el buen descubrimiento, el que te saca una sonrisa y te demuestra la belleza de la vida, es el mejor de todos. 
Cinema Paradiso me ha enseñado a amar la vida, y las muchas lágrimas que me ha sacado riegan el jardin que voy cuidando poco a poco y con el que pienso construir la obra de mi vida.